¿Y tu quieres ser la mujer Invisible?

Presumida July 2, 2009 0

Escrito por: Yadira Figueroa

Llamas y nadie contesta. Duras horas en una cocina, preparando una cena exquisita y todo las comen pero nadie la aprecia realmente. Planchas la ropa, limpias, recoges, organizas, compras, trabajas y nadie nota nada. Así pasa cada día de tu vida. Tu haciendo las mismas cosas día a día tratando de que alguien reconozca tu excelente labor y es como si no existieras. Dejas a tus hijos en el colegio y le has preparado una excelente merienda, pensando que cuando regresen a casa alguno te dirá: Gracias Mamá. Pero no, nadie te reconoce.

Llega el día en que te sientes frustrada y piensas un poco en tu vida, en las cosas que haces y en las que hiciste, en cómo te imaginabas que sería tu vida y como es hoy realmente. Te acuerdas de que una vez fuiste importante. Te tomaban en cuenta, recuerdas cuando hacías los trabajos de la universidad y siempre había que llamarte para terminar la hoja de presentación por tus elocuentes palabras. Te acuerdas de ese día importante en el trabajo en el que solo a ti se te ocurrió esa gran idea y todos te adulaban por tu increíble hazaña. O te acuerdas cuando salías a la calle con ese vestido tan bonita y todos te miraban. Inclusive el día que conociste tú hoy amado esposo lo llevabas puesto y hoy haces hasta marioneta para hacerte notar y nadie te ve… Es cuando te das cuenta de la realidad. Es que eres invisible… Sera eso?

Debe serlo, nadie te nota, nadie te ve, Puedes hacer diez mil morisquetas frente al televisor mientras tu esposo ve el partido y nunca te notará, llamas a tus hijos mientras hablan por teléfono con el mejor amigo y  nunca te escuchan, le cuentas a tu mejor amiga todo lo que te pasa y ella como si no te hubiera oído, te dice Si qué bueno, pues mira a mi me paso….  Y tú te quedas pensando pero es que acaso no me escucho? Nadie lo hace, Soy INVISIBLE…

Para nuestra sorpresa no lo somos, si somos visible y si nos están viendo y oyendo, solo que no hemos escogido el momento adecuado para hablar. Entendemos que hemos sido pasadas a un segundo plano solo porque nadie nos dice gracias o ya no somos las más indicadas para ir a hacer una consulta a la hora de tomar una decisión.  Pero aunque no lo creamos nuestra labor es más importante que todo eso. No somos invisibles, y nuestra labor se ve más de lo que pensamos.

Hace muchos años, muchos hombres contribuyeron  grandes creaciones que hoy miramos admirados. Me refiero a las siete maravillas del mundo: La gran pirámide de Giza, Los jardines colgantes de babilonia, la estatua de Zeus en Olimpia, El Mausoleo,  El templo de Artemisa,  El coloso de Rodas y el faro de Alejandría.  Y aunque sabemos a quienes estuvieron dedicadas y hasta quienes ordenaron su construcción no sabemos ni un solo nombre de las personas que realmente la construyeron, aquellos que pusieron su arte en hacer algo majestuoso. Hombres, cantidad de nombres que desconocemos y que de una manera u otra reconocemos al engrandecernos con la belleza de sus obras. Y aunque no los nombremos literalmente por su nombre de pila, si lo hacemos cuando admiramos cada una de estas obras.

Este pensamiento es estimulante para las madres que hemos dejado atrás, carreras, y vidas sociales, y hemos decidido adentrarnos de lleno en la formación de una familia, y no criticando aquellas que lo hacen todo, (porque soy una de esas) pero si dándole un merito especial a aquellas madres que son igual de inteligentes que nosotras, igual de bellas, pero que apostaron a ser Amas de sus casas, con el fin de formar a mejores personas, a mejorar su familia, a hacer base en los valores que tanto necesitamos hoy. Y aunque nadie las reconozca  por nombres, mañana sus hijos hablaran de ustedes, sus familias, sus obras de arte dirán: Es que fui educado, enseñado por la mejor, Mi mamá… Mi mamá Invisible…

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