Enseñalos a ser autosufucientes e independientes

Presumida July 27, 2011 0
Enseñalos a ser autosufucientes e independientes

El ciclo natural de la vida es que los hijos se independicen y dejen el hogar. La labor de los padres es guiar a un hijo para que el día de mañana esté en condiciones de ser un adulto responsable de su propio destino. En la medida en que se favorezca una nutrición emocional bajo la imagen de unos padres que primero sostienen con firmeza, para luego poder dejar ir, el niño tendrá más posibilidades de salir adelante ante las adversidades que se le presenten.

Las investigaciones han demostrado que el primer año de vida es de suma importancia para el crecimiento emocional del niño. Mientras más se le tome en brazos y se le acaricie, mayor crecerá el vínculo afectivo que le dará la seguridad para los próximos años de vida del bebé. Durante este periodo el niño necesita la seguridad de un ambiente estable, así como una relación estable con una figura significante, en especial su madre.

Las expresiones verbales afectivas que van acompañadas con el abrazo, tales como “!Eres un encanto!”, “!Es maravillosos estar contigo!”, ayudan a los niños a desarrollar una buena imagen de sí mismo y a sentir confianza de su capacidad de hacerse querer por los demás.

Siempre demuéstrale tu afecto

La expresión más difícil y rara de afecto físico en nuestra propia civilización es la que se desarrolla entre padres e hijos varones. Desafortunadamente son tanto los hombres que crecen con un enorme anhelo insatisfecho de afecto físico por parte de sus padres, ya que han desarrollado ciertos tabúes completamente antinaturales ante las verdaderas necesidades de su hijo pequeño. Ciertamente, es importante animar a los padres a expresar su afecto físico a sus hijos varones si sienten el deseo de hacerlo.

Estas necesidades son importantes para los hijos durante sus primeros años de vida, conforme el niño crece las necesidades van cambiando y el establecimiento de este vínculo afectivo desarrollado durante la niñez, favorecerá la relación entre padres e hijos en su vida adulta.

Ayudar a su hijo a convertirse en una persona aparte, es la meta de “dejarlos ir”. Esto no quiere decir que vayan a separarse totalmente y que jamás los vuelva a ver a medida que crecen, sino únicamente permitirles que se conviertan en personas individuales, independientes y autónomas.

Ayúdalo a que sea independiente

La madre no sólo debe proteger al bebé, sino que gradualmente debe exponerlo a experiencias en las que no logra todo lo que quiere en el momento en el que lo desea. La capacidad del niño para enfrentarse a la realidad se determina por esto.

Cuando el desarrollo prosigue normalmente, la madre ha sido lo bastante protectora cuando el bebé necesitó protección y luego lo bastante intuitiva para, en el momento oportuno, permitirle que se enfrente de manera gradual a las realidades de la frustración. En este sentido el niño desarrolla un sentido muy saludable de su propio yo y de su independencia como persona frente a su madre.

La fase inicial de unión entre madre e hijo ha sido llamada simbiosis. La relación entre madre e hijo normalmente es simbiótica hasta la última parte del primer año, cuando el niño empieza a caminar. En este punto se inicia una fase llamada separación-individuación.

En este proceso hay un incremento gradual en el placer que el niño experimenta en su funcionamiento independiente. Esta fase es crucial para la capacidad del niño de lograr y mantener un sentido de identidad, individualidad y autonomía. El papel de la madre en esta fase requiere de una gran sensibilidad para el equilibrio entre las necesidades emocionales del niño y su capacidad para tolerar frustraciones.

Enfrenta la separación

Entre el año y los quince meses, empiezan los primeros signos del comienzo de la autonomía y de la capacidad de distinguir entre él y otra persona. Es esta etapa se requiere de una comunicación franca y continua de los sentimientos, así como del establecimiento de límites claros y una separación concreta entre la madre y el niño.

Este proceso de separación se inicia al final del primer año de vida y, si las cosas marchan bien, habrá progresado bastante al concluir el tercer año. El pasar de estar atado a la madre y estar libre de ella es, naturalmente, un periodo de considerable ansiedad que se produce cuando se rompe la atadura y el niño se siente libre por vez primera.

En ocasiones los niños necesitan de un “objeto de transición” que puede ser una frazadita o un objeto de peluche que suelen llevar consigo como fuente de seguridad. Estos objetos desempeñan un papel muy importante en el proceso de “dejar ir”. Su uso no debe de ser desalentado por los padres, ya que los niños suelen abandonarlos por sí solos entre los 4 y 5 años de edad.

Dale el apoyo y la seguridad que necesita

En ocasiones, el niño también buscará a su madre para “reabastecerse” de combustible, ya que en cada paso que da hacia una posición independiente y autónoma, requerirá apoyo y seguridad. De pronto el niño se encuentra ahí fuera, solo por completo, se asusta y corre de nuevo a abrazar a su madre.

Este proceso se llama “reacercamiento” y la forma en que la madre actúe durante este periodo es de suma importancia para el desarrollo del niño y para su capacidad para dejarse ir. Es importante brindarle este apoyo temporal, ya que le dará seguridad, y al mismo tiempo la madre le hará comprender que ella siempre está allí para casos de necesidad, pero al mismo tiempo alentará sus exploraciones y sus intentos de alejamiento.

La autosuficiencia es la capacidad de una persona para tomar decisiones y comportarse de acuerdo con lo que considera correcto, incorrecto, bueno, malo, apropiado o no.

Formando a un niño autosuficiente

Una persona autosuficiente cumple con sus obligaciones y desarrolla un sentimiento de seguridad y confianza en sí mismo, por lo tanto puede resolver los problemas que se le presentan.

Fomentar la autosuficiencia en los hijos significa darles conocimientos y valores para que sean capaces de tomar decisiones por sí mismos, de acuerdo a su edad, así como orientarlos, guiarlos y crear un sentimiento de apoyo y confianza para que puedan recurrir a nosotros cuando lo necesiten.

Las familias que estimulan y alientan la autosuficiencia tienen hijos más responsables, cooperadores, respetuosos y seguros.

Los hijos autosuficientes nos van a estar más agradecidos por lo que hicimos por ellos, que los hijos que forzamos a depender de nosotros o que tratamos de controlar de manera autoritaria.

Dentro de las herramientas más importantes para desarrollar la independencia y autosuficiencia en los hijos es fomentar tres aspectos importantes:

* La confianza
* La competencia
* La responsabilidad

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