Ya no mas Complejo de inferioridad

Presumida August 6, 2009 0

¿A quién no le gusta sentirse querido y respetado por las personas que más quiere e incluso las que no conoce? Definitivamente, todos hemos deseado eso más de una vez y lo seguimos haciendo. Queremos saber que somos importantes y que contamos con el aprecio del resto, sobre todo si hemos tenido un mal día o un bajón de ánimo.

Sin embargo, cuando esas palabras de aliento no llegan o nos da la impresión de que no somos bien vistos por los demás podemos sufrir una fuerte depresión que nos haga sentir que no valemos nada y que tampoco tenemos derecho a ser felices, aunque no haya cosa más alejada de la realidad.

Ese sentimiento se conoce como complejo de inferioridad y ocurre cuando nos valoramos por debajo de lo que verdaderamente somos, exagerando nuestros defectos y no reconociendo nuestras virtudes. Por supuesto, ello dificulta en gran medida que nosrelacionemos con las otras personas, lo que a su vez crea un círculo vicioso de inseguridaden nosotros mismos y en lo que somos capaces de hacer.

Para vencer este complejo -y no convertirlo en su opuesto, es decir, el complejo desuperioridad-, podemos seguir algunos tips que nos permitan tener más tolerancia y confianza en nosotros mismos:

  • Reconocer lo bueno y lo malo: Para saber quiénes somos realmente debemos identificar nuestros lados positivo y negativo, por ejemplo, escribiendo una lista de todas las virtudes y defectos que percibimos en nosotros y que creemos que perciben los demás (les podemos preguntar a personas de confianza) para saber si ambas visiones coinciden.
  • No poner la vara demasiado alta: Todos tendemos a compararnos con otros. Pero muchas veces lo hacemos con referentes que no están a nuestro nivel. Por ejemplo, si no hacemos ejercicio ni comemos sanamente no podemos lamentarnos por no tener la figura de un deportista profesional, ya que no estamos en las mismas condiciones físicas ni hacemos nada por conseguirlo.
  • Aceptar a los demás: Dicen que la manera en que nos vemos a nosotros mismos es reflejo de cómo vemos a los demás. Por ello también hay que tener tolerancia para aceptar las cosas que nos molestan de los demás sin juzgarlos tan duramente. Y si hay la confianza suficiente para hablar al respecto, digámoslo tratando de no herir sus sentimientos.
  • Reírnos de nosotros mismosReír es un buen ejercicio para el cuerpo, la mente y el espíritu y también es la mejor arma de defensa contra los comentarios negativos de los burlones, que en vez de ver cómo nos ponemos a llorar se sorprenderán de que tengamos tan “buena correa” y ya no nos molestarán.
  • Depender de nosotros mismos: La madurez emocional pasa por aprender a valorarnos sin depender de lo que piensen los demás de nosotros. Eso no se logra de la noche a la mañana, pero ejercitando nuestra mente todos los días lo lograremos cuando menos nos demos cuenta. Todo es cuestión de paciencia y buen humor.

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