El orgasmo

Presumida March 21, 2010 0

Aunque muchas personas dan un enorme y desmedido valor al orgasmo, no puede desconocerse su importancia tanto para mujeres como para varones. Se constituye en el momento paradigmático del placer y, gracias al cual podría afirmarse que persiste la raza humana sobre el planeta. 

Definición: Es muy difícil definir qué es un orgasmo porque se trata de un fenómeno predominantemente subjetivo, que no tiene correspondencias visibles o exteriores. Para quien nunca haya experimentado uno (o cree no haberlo experimentado) es un fenómeno misterioso, sobre el cual florecen los mitos y las ideas más disparatadas. Para quien ya lo experimentó, buscar una definición, parece inútil y hasta ridículo. 

Muchas mujeres carecen de esa experiencia inefable (que no puede ser puesta en palabras) y existen otras que tienen orgasmos pero que, al no experimentarlos como imaginan que es la manera “normal”, les pasan inadvertidos.

Los hombres, por lo general, tienen menos problemas ya que el orgasmo está generalmente acompañado de la eyaculación con la salida del líquido seminal.

Un orgasmo es un intenso sentimiento de placer físico que los seres humanos experimentan como culminación o “climax” de la estimulación y excitación sexual. Durante el mismo, la respiración se vuelve intensa, agitada y rápida. 
Las pulsaciones suben en intensidad y cantidad, los músculos profundos y superficiales del área genital se contraen; los dedos de los pies tienden a curvarse y no son raros los calambres en las pantorrillas o el arco del pie. En los hombres, el orgasmo es acompañado, regularmente, por la salida vigorosa y en pequeños chorros del líquido seminal acumulado en los reservorios internos. La expulsión del semen, que acompaña cada orgasmo masculino, es imprescindible para la reproducción. La ausencia de eyaculación en las mujeres, hace que los orgasmos (que pueden ser varios) no sean imprescindibles para la reproducción.

Acompañantes físicos del orgasmo

Si bien el orgasmo es un proceso predominantemente psíquico, subjetivo, está acompañado siempre, de manifestaciones de orden físico, no siempre accesibles al observador exterrno.

En el hombre, la próstata, las vesículas seminales y la parte superior del conducto deferente, llamada ampolla, se contraen vigorosamente, expulsando los contenidos líquidos que van a formar parte de la eyaculación. Luego, casi inmediatamente, los músculos que envuelven al pene en toda su extensión, se contraen; es lo que se denomina fase de expulsión. Las primeras dos o tres expulsiones son fuertes y expelen casi el ochenta por ciento del contenido; son seguidas por contracciones más pequeñas.

En las mujeres, todo el útero y el tercio anterior de la vagina, controlada por los músculos pubococcígeos, se contraen durante todo el proceso orgásmico. Por supuesto, las contracciones pueden ser muchas, de intensidad variable y por lo general, no expulsan ningún líquido. En algunas mujeres, y sólo en algunas, se produce la expulsión de pequeñas cantidades de líquido, que algunos autores afirman son producto de la próstata rudimentaria que segrega un líquido similar al semen. Este líquido no tiene nada que ver con la lubricación normal que produce un trasudado plasmático a nivel vaginal cuando la mujer se encuentra excitada sexualmente.

Pese a la descripción precedente, deberemos de afirmar que el orgasmo se produce, se genera y se sostiene a nivel de un órgano fundamental: el cerebro. Es allí donde se genera la sensación de placer, de lo que se deduce la importancia que adquiere la situación emocional, la ausencia de ansiedad, preocupaciones o estrés, en el momento del encuentro sexual; lo que cuenta para ambos sexos.

Importancia de los ejercicios de Kegel

Los mismos músculos que se contraen durante el orgasmo pueden estar debilitados, particularmente, luego del parto. 

Esos músculos pueden fortalecerse a través de ejercicios simples que fueron descritos por el médico Kegel, quien constató la flaccidez de las paredes vaginales, luego del parto. El principal interés de Kegel era ayudar a las mujeres a recuperar el control de la orina luego del parto; pero en esa circunstancia descubrió una mejoría en la producción de los orgasmos de las mujeres que practicaron sus ejercicios durante algunas semanas.

¿Cómo practicar los ejercicios? 

Primero, corresponde localizar los músculos que rodean la entrada de la vagina.
La mejor forma de hacerlo es sentir -inicialmente- como se contraen los músculos cuando se interrumpe el chorro de la orina. Se trata de los músculos pubococcígeos. 

Luego, intente contraer esos músculos, ahora fuera del proceso del orinar.
Ayuda a conseguir ese efecto, introducir uno o dos dedos en la vagina, contraer los músculos y comprobar como se contrae la entrada del conducto, “aprisionando” los dedos. 

Gradualmente, aumentar el número de repeticiones y, sobre todo, la duración de cada contracción. 

Así, como con cualquier ejercicio, aumentar el pequeño esfuerzo, fortalecerá los músculos pubococcígeos.

La cantidad de contracciones diarias debe elevarse hasta 30 (treinta). No es necesario hacerlas todas juntas. Se pueden hacer diez o quince a la mañana, y el resto repartidas en diferentes momentos del día. ¿A qué horas o en qué momentos? No tiene ninguna importancia esto; es preferible hacer cinco bien y no veinte mal. El efecto beneficioso comienza desde el primer momento, pero alcanza su poder total, luego de seis semanas.

Es importante saber, que el mismo tipo de ejercicios, en la misma medida e intensidad, se propone para los varones que sufren de eyaculación precoz.

 

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