Esos olores que nos excitan

Presumida July 29, 2009 0
Esos olores que nos excitan

Los olores que más nos excitan no necesariamente tienen que ver con las zonas sexuales de nuestras parejas, en realidad, estos pueden estar asociados a flores, axilas o hasta cualquier otro olor que el olfato de cada persona pueda considerar excitante. De hecho, en gustos y colores hay demasiadas versiones, por lo que existen muchas formas de encasillar a las personas por los olores que más le agraden. Así, existe la barosmia que es la excitación que se siente por los olores y dentro de esta, muchas más como:

  1. La ozolagnia que es la excitación sexual debido a los olores fuertes
  2. El renifleurismo que es cuando aparece una excitación muy intensa debido a la orina del otro.
  3. La olfactofilia u osmolagnia que es cuando la excitación proviene de las axilas u órganos genitales
  4. Y hasta la antolagnia que es la excitación sexual que se relaciona con los olores de las flores.

Como ven, no es todo de lo mismo, en nuestra posibilidad como seres humanos tenemos muchos olores para excitarnos, todo depende de la persona estimulada y claro, del estímulo aromático al que se exponga.

Pero ¿Qué  ocurre cuando las personas en vez de aprovechar nuestros olores corporales, nos hacemos cargo de ellos, o mejor dicho tratamos de borrarlos o erradicarlos del cuerpo?

Obviamente, cuando son las siete de la noche y venimos cansados de todo un día de trabajo, debemos volver a casa a tomar una ducha y eliminar esos olores que probablemente a nadie (si no, pocas personas) podría resultarle muy placentero. Pero, yo no me estoy refiriendo a esos olores que podríamos encasillar como “no- aromáticos”  sino a los que emanan de manera natural, una vez que nos hemos duchado y que para muchas personas son los más excitantes.

De hecho, muchos aseguran que una piel que se acaricia no es la misma que la que además, se huele. Y es que en el sexo y el amor, todo se trata de química, por lo que es importante tomar en cuenta que este cumple un papel importante en nuestra nariz, es decir, al momento de encender la llama de la pasión.

Una tesis interesante

En Alemania, una doctora llamada Ingelore Ebberfeld ha hecho una reciente tesis doctoral donde ha intentado dar respuesta a la función que los olores cumplen en la sexualidad de los seres humanos.

Pues bien, para esto realizó una encuesta en donde casi la mitad de los entrevistados respondió de manera afirmativa a la pregunta si estos se excitaban debido al olor de sus parejas. Inclusive,  un  8% de los hombres y un 5% de las féminas respondieron que algunas veces tuvieron que llegar a coger ropa interior de sus parejas para poder excitarse.

De hecho, la encuesta arrojó resultados mucho más interesantes con respecto a los olores en general, como por ejemplo: un 45% de ellos dio que el cuerpo de una mujer perfumado, le parecía muy apetecible de manera sexual; un 31% habló del olor íntimo; un 26% dijo excitarse debido al olor posterior al acto sexual;  y un 23% debido al olor axilar de sus parejas.

De otro lado, no cabe duda que sin importar lo que ocurra cuando nuestro organismo percibe un olor “excitable”, no hay duda que este tenga que ver con la comunicación sexual de la pareja. En tal sentido, las feromonas juegan un rol muy importante ya que aunque no podemos olerlas o percibirlas, es obvio que nuestro cuerpo reacciona ante su presencia y además, también influyen en la elección de la pareja (aunque claro, no reaccionamos de manera automática ante ellas, como los animales).

La anulación de nuestros olores

Pero si estos olores son tan excitantes y en verdad tienen un alto protagonismo en la vida sexual y amorosa de las personas, ¿Por qué es que algunos quieren eliminarlos?

No cabe duda en que vivimos en la era de la belleza, en donde ropa, maquillaje, productos para el cabello y exóticos perfumes se han convertido en mas que nuestros accesorios, sino más bien en parte de nuestro cuerpo. Por tanto, no es ilógico pensar que reemplazar parte de nuestro cuerpo (senos, cabello, etc.) con productos artificiales sea lo mejor, lo bello, lo óptimo.

Es así que los olores del cuerpo tienden a tener un efecto contrario en muchas personas, es decir, dan asco, repelen y por ende, se lucha para no tenerlos. De hecho, en muchos casos las personas llegan a tal rigor higiénico que este puede resultar perjudicial ya que se altera la naturaleza de los genitales con el uso de desodorantes o jabones que llegan a irritar  la flora vaginal o peor aún, eliminan algunas bacterias importantes para dicha zona (ya que son beneficiosas), causando infecciones vaginales, llamadas vaginitis. Así, otra de las consecuencias es que se pasen por alto ciertos olores propios de algún proceso infeccioso debido a que no se tome el olor de este.

Una buena higiene y nada más

Así, siempre será lo más recomendable que se lleve a cabo una buena higiene en la zona de los órganos sexuales pero no usar duchas vaginales, ni tampoco jabones con olores demasiado penetrantes. En realidad, la zona púbica debe asearse con jabones de olor neutro y muy suaves. Además, para el resto del cuerpo, tampoco es bueno obsesionarse con el olor de esta, un jabón suave y con hidratante siempre será lo más recomendable.

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