Higiene Intima Femenina

Presumida May 21, 2009 0

La vagina tiene una función autodepuradora (se limpia por sí misma), pues diariamente libera cierta cantidad de flujo color blanco amarillento o transparente que limpia las paredes de dicha estructura. El nivel de acidez de este fluido mantiene en equilibrio la flora vaginal y combate a las bacterias dañinas, lo que ayuda a prevenir infecciones.

Ahora bien, debido a que la vagina se encuentra en contacto frecuente con flujo, orina, menstruación y sudor, y al ser una zona poco ventilada, la humedad generada por estas secreciones no se evapora por completo y ello la hace susceptible al ataque de microorganismos.
Por estas razones es fundamental que la zona genital se mantenga perfectamente limpia, para lo cual se requiere delicado lavado con agua y jabón neutro, pues mediante la higiene es posible prevenir el mal olor y la aparición de infecciones.
Así, es recomendable lavar la vulva por el exterior, pasando bien los dedos por los pliegues de los labios mayores y menores, y alrededor del clítoris, ya que aquí también se acumulan residuos.

La vagina, salvo que lo prescriba el ginecólogo y ante situaciones muy concretas, no debe ser aseada en su interior, ya que tiene su propio mecanismo depurador.
Sin embargo, muchas veces no basta con la limpieza que el baño proporciona debido a que existen factores externos que alteran la higiene, entre los que se encuentran:

::Uso de ropa interior ajustada y elaborada con materiales sintéticos. 

::Empleo de jabón con fragancia para lavar la zona genital, pues este tipo de producto puede ocasionar irritación y alergia.

 ::La práctica de sexo oral sin previo aseo bucal contamina y daña la zona genital.

::El periodo menstrual, ya que no cambiar toallas o tampones en lapso de 4 a 6 horas puede generar mal olor.

::Cambios hormonales durante la pubertad, embarazo y menopausia.

 ::No vestir prendas muy ajustadas o pantimedias para evitar rozaduras o que se acumule humedad; en general, la mayoría de la ropa impide la ventilación adecuada, por lo que la higiene íntima debe ser continua, sin que este buen hábito se vuelva obsesión.

 ::No es conveniente realizar duchas vaginales frecuentes porque suelen eliminar sustancias naturales y microorganismos que protegen a la vagina; lo recomendable es recurrir a ellas cuando el ginecólogo lo indique.

 

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